Algunas consideraciones sobre calidad en interpretacíon

¿Existe de verdad un consenso sobre qué es esa calidad, los criterios que la definen y su modo de valorarlos objetivamente?

Una asociación profesional que respalda la calidad de las prestaciones de sus miembros como AIIC, que instituye mecanismos para asegurarla, ahora y en el futuro, en la forma de comisiones especialisadas que vigilan la admisión de nuevos miembros, el añadido de lenguas, la formación y la investigación; una asociación que negocia en nombre de sus miembros acuerdos con los grandes organismos internacionales sobre las condiciones de trabajo y de remuneración, basada en su representatividad pero también en el marchamo de calidad que las siglas AIIC representan, supone la existencia de un consenso sobre qué es esa calidad, los criterios que la definen y su modo de valorarlos objetivamente.

Ello consolidaría y justificaría fehacientemente ante la sociedad y los clientes y usuarios la principal aspiración diferencial de la Asociación, la calidad, así como los criterios de formación que defiende ante las instituciones de enseñanza o su posición ante las nuevas formas de interpretación, video conferencias o interpretación en los medios de comunicación audiovisuales.

Vivimos por otra parte en una era obsesionada por el control de calidad, una de las razones que motivó el estudio lanzado por AIIC en 1995 sobre las expectativas de calidad de los usuarios de interpretación (1).

Lo extraordinario es que ese consenso no existe. Es verdad que hay coincidencias entre usuarios e intérpretes respecto a algunos criterios determinantes de la calidad, pero persisten las diferencias en la valoración de matices, que no parecen triviales y sobre todo sobre la esencia misma del escurridizo concepto de calidad, calidad ¿para quién y valorada siguiendo qué métodos? (2).

Escribir sobre estas cuestiones en una publicación de los intérpretes profesionales abierta al gran público en la Red, con la intención de advertir sobre el problema y promover el debate, siendo razonablemente exhaustivos en la revista de las investigaciones hasta la fecha y sin caer en una jerga científica que disuada la lectura, ha sido un reto que dudo que haya conseguido salvar, pero éste es su resultado.

Función del intérprete

Una posible definición simplista de la función del intérprete sería la de un mediador de la comunicación entre el orador y sus oyentes. El colofón igualmente simple sería que la interpretación simultánea (IS) que mejor consiga ese objetivo tendría por definición la mejor calidad. Esa respuesta apuntaría a una situación ideal cuando sabemos que la práctica es mas compleja. No está claro cual es esa función mediadora. Si se trata de una mediación o de una interferencia. No está claro siquiera cual es, en todos los casos, la relación ponente-oyente. Si es preferible colocarse dentro o fuera de la misma. Cómo son y cómo varían esas relaciones orador-oyente. Cuál es la función de la situación en que se produce la comunicación. Gran congreso anónimo o pequeña reunión de personas que se conocen bien, intenciones y expectativas recíprocas de los participantes en la comunicación. Dónde está o quién es el oyente y qué cualidades y expectativas se le supone en los medios de comunicación audiovisuales, etc.

El historial de estudios sobre calidad, que empieza en tiempos muy recientes, es un buen testimonio de esas dificultades y puede servirnos de guía presentar los esfuerzos realizados por superarlas.

Los primeros trabajos: expectativas de calidad

Después de un período inicial de esfuerzos realizados por intérpretes-docentes, mas bien de carácter intuitivo, a veces auto-complaciente con el "milagro" de la interpretación, que empañó en general los inicios de la investigación teórica sobre interpretación, acompañado de una serie de preceptos normativos prácticos en la enseñanza, del tipo interpretar ideas no palabras, acabar las frases, etc. se pasa a la formulación de los primeros conatos de modelos analíticos.

Seguramente el primer trabajo de campo realizado sobre "calidad", fue un esfuerzo por identificar y valorar el peso de criterios concretos sobre la calidad de la IS. Lo realizó Bühler en 1986 (3), aplicado a intérpretes profesionales entre los que se encontraban miembros del Comité de admisiones y de clasificación lingüística (CACL) de AIIC.

Bühler discriminó hasta 16 criterios, que a la virtud de ser los primeros añaden la de haber sido adoptados por otros estudios facilitando así en el inicio, una cierta comparabilidad.

Pretendía a través de la valoración de los intérpretes inferir la de los usuarios, inferencia puesta a prueba por primera vez en 1989 con el trabajo de Kurz (4) que usa los criterios de Bühler aunque reduciendo su número a la mitad, ésta vez con usuarios. Ambos estudios son de expectativas. Se hacen valoraciones a priori sobre una situación genérica y una interpretación ideal. La comparación de los resultados que sólo tiene un valor indicativo, sería la siguiente:

Del total de encuestados han considerado importante:

Bühler 1986

Intérpretes %

Kurz 1989

Usuarios %

Correspondencia con el sentido del mensaje original

96

81

Cohesión lógica de la versión

83

72

Corrección del uso terminológico

49

45

Interpretación completa

47

36

Fluidez de la prestación

49

28

Corrección gramatical

48

11

Acento nativo

23

11

Voz agradable

28

17

La comparación de las columnas intépretes/usuarios marca diferencias porcentuales significativas pero merece resaltarse que el orden de importancia es el mismo en ambos grupos. La correspondencia con el sentido del mensaje original es el criterio mas valorado, seguido por el de la cohesión lógica y los menos valorados acento nativo y voz agradable. También se observa que los intérpretes otorgan a todos los criterios valoraciones mas altas que los usuarios, lo que podría explicarse por una autoexigencia de calidad mayor en los profesionales que en la esperada por los usuarios. Sin embargo los intérpretes valoran significativamente mas que los usuarios los criterios expresivos como el acento nativo, la calidad de la voz o la corrección gramatical.

Esta diferencia se repite en estudios posteriores y cabe preguntarse si se trata de un juicio de valor a priori, fruto de un "conocimiento" consensuado en la profesión, repetido de generación en generación, o si se trata de una valoración intuitiva cuyo valor no ha sido detectado por la falta de sensibilidad de los instrumentos de investigación. Dos trabajos de distinto cuño, uno de Shlesinger (5) sobre presentación y retentiva y otro de la Comisión de investigación de AIIC, apuntan en esta última dirección al poner de relieve la importancia de los aspectos prosódicos en la retentiva y en la satisfacción de los usuarios.

Las expectativas de usuarios diversos

Al plantearse razonablemente Kurz en 1993 (6) si distintos grupos de usuarios podrían tener expectativas diversas de la interpretación vio confirmados sus resultados de 1989 sin diferencias señalables. Esos mismos resultados se vieron confirmados, con matices por las aportaciones de Marrone (7)o Kopczynsky (8).

El estudio que en 1995 encargó la Comisión de Investigación de AIIC sobre las expectativas de los usuarios a Peter Moser (9), parte de la misma hipótesis de expectativas diferentes para distintos tipos de usuarios. Es de destacar la amplitud del estudio que se extiende sobre 84 congresos, pero en los resultados se repite la tendencia a primar los criterios de contenido sobre los de forma, incluso en las preguntas abiertas en las que las destrezas teóricas y la voz apenas son mencionados espontaneamente por los sujetos del estudio. La pretensión de determinar una calidad de interpretación ideal o un conjunto de expectativas básicas de los usuarios, sea cual fuere el tipo de conferencia, se ve empañado por la similitud de circunstancias de la prestación.

Con pequeñas variaciones metodológicas los nuevos grupos de usuarios aunque participantes en congresos de tema distinto, funcionalmente estaban en una situación semejante en lo que respecta a los aspectos pragmáticos, dinámica de grupo y relación básica ponente-oyente.

Tal vez hubiera podido esperarse resultados matizados de estudios que versaran sobre usuarios de un ámbito completamente distinto, como reuniones con un número reducido de participantes en la que todos se conocen o presentaciones publicitarias de nuevos productos (que suelen hacerse con la parafernalia y el pathos de un show en directo, uno o varios presentadores, frases tipo refrán e incluyendo guiones cronometrados) o sobre el trabajo ante los medios de comunicación audiovisuales.

Lo que intuitivamente parece evidente para los intérpretes, que los aspectos formales y expresivos son importantes, tuvo que aguardar hasta 1995 cuando Kurz & Pöchacker (10) revelan en un estudio de un grupo de representantes de las televisiones austríaca y alemana que si bien los parámetros principales de correspondencia con el sentido del mensaje original y la cohesión lógica de la versión siguen siendo los mas valorados, para este grupo de usuarios resulta menos importante que "la interpretación sea completa pero son particularmente sensibles a criterios tales como la voz, el acento y la fluidez".

Valoración objetiva de la calidad

El material reseñado hasta ahora valora exclusivamente expectativas y procura establecer criterios que se supone determinantes de la calidad de la interpretación. Pero siendo que esos criterios no se contrastan con los resultados de una prestación real no es posible determinar en que medida la satisfacción de los mismos sirve para predecir una calidad real. Pöchhacker (11) propone novedosamente valorar el resultado cognoscitivo en el usuario, o sea en qué medida ha entendido el mensaje que se le transmite, midiendo variables de posible efecto como la velocidad, pausas, vacilaciones, entonación, fluidez, errores, reparaciones, registro, estilo, y cohesión de las estructuras proposicionales. Al margen de las dificultades metodológicas de semejante enfoque, incluso si pudiera determinarse consensuada y objetivamente la calidad real de una prestación específica, ésta no tiene porqué coincidir con la calidad percibida, por sus distintos usuarios e incluso intérpretes.

Los problemas metodológicos que se plantean son múltiples. ¿Cómo se mide "objetivamente" la calidad en la prestación en las distintas situaciones que enfrenta un intérprete? Desde luego el uso de cuestionarios de evaluación permite tener una idea general sobre la calidad "percibida", pero los factores que influyen en esa percepción siguen siendo un arcano.

Empecemos con el reconocimiento, que por otra parte es general entre todos los estudiosos, de que el criterio de calidad sobre el que existe un mayor grado de acuerdo, o sea la correspondencia con el sentido del mensaje original, es un criterio que difícilmente puede juzgar el oyente, puesto que no conoce las dos lenguas. Si el criterio principal no puede ser objeto de valoración por parte del usuario, ¿en qué basa éste su juicio sobre una prestación puntual?, exclusivamente sobre los aspectos intratextuales, o sea la cohesión lógica del discurso del intérprete, que a su vez recibe una valoración importante en las expectativas, o tal vez influye mas de lo supuesto lfactores expresivos, considerados a priori como menos importantes, como la fluidez del discurso, la entonación, o la calidad de la voz?

Gile, infatigable a la hora de pregonar la necesidad de criterios objetivos y cuantificables todo a lo largo de su amplia obra, pedía ya en 1983 (12) la creación de un corpus grabado de discursos originales e interpretaciones y una evaluación de esas actuaciones, según criterios mutuamente acordados entre diversos centros de investigación para investigar las relaciones entre las determinaciones objetivas y las evaluaciones subjetivas, aunque él mismo reconoce que "las pérdidas de información, a veces importantes en un discurso, pueden verse compensadas por una transformación cualitativa del discurso suceptible de reforzar su impacto" observación compartidapor Stenzl en el sentido de que un texto claro e inteligible con alguna pérdida de información puede ser mas útil para el oyente que un texto que pretende ser completo a expensas de la claridad y de la inteligibilidad. (13)

En un estudio de laboratorio controlado (14), donde se comparan valoraciones de interpretaciones con entonación monótona o "melodiosa" con correspondencia de sentido total en unos casos y falta de correspondencia de sentido implantadas a propósito en la versión en otros, Collados obtiene valoraciones mas altas para las versiones de interpretación con presentación melodiosa y errores, que para las versiones monótonas con correspondencia total del sentido con el original.

El hecho que los usuarios encuentren dificultad en reparar divergencias entre la versión interpretada y el original, en ensayos con un discurso puntual o en estudios controlados, tal vez deba matizarse. Esa circunstancia no es comparable con la larga secuencia de discursos interpretados en un congreso donde las incoherencias de sentido en la versión se van haciendo mas perceptibles a medida que transcurre el tiempo. O a sesiones de preguntas y respuestas. La detección de errores también depende del grado de interés del usuario, que descarta como irrelevante mucha información, cosa que el intérprete no está en condiciones de hacer.

Cuestiones de método

El reconocimiento de las dificultades metodológicas para estudiar el esquivo concepto de calidad es universal entre los investigadores. Se dispone de pocos instrumentos además de los cuestionarios de evaluación, que al centrarse cada uno en objetos de estudio y por tanto de variables diferentes, dificulta la comparabilidad de los resultados. Por otra parte las circunstancias de cada conferencia o prestación no son las mismas. El aislamiento y estudio de los criterios de valoración junto con la creación de una tipología amplia de situaciones de interpretación, de un modo sistemático y coordinado, además de ser una aspiración sentida por los investigadores, parece ser el camino a seguir para poder llegar a algún tipo de acuerdo sobre qué es, una prestación de calidad siempre y cuando algún día se alcance un acuerdo previo sobre: ¿Qué es calidad? y ¿calidad para quién?

Existen además otras dificultades a la hora de investigar, como el carácter restrictivo, si no confidencial, de ciertas reuniones o la renuencia de los colegas de ver su trabajo fiscalizado y comparado minuciosamente.

Una perspectiva más amplia del campo

Mas allá de las dificultades metodológicas parece existir una necesidad de desbrozar el terreno alejándonos de definiciones universales sobre "calidad", en condiciones ideales, para pasar a tipologías de reuniones y situaciones con interpretación, que podrían resultar en una serie de modelos mas cercanos a la práctica. Por otra parte parece necesario ampliar el campo pasando de los aspectos puramente lingüísticos a los pragmáticos y comunicacionales.

Interrogar sobre la el carácter agradable de la voz parece insuficiente como criterio para valorar lo que en los medios de comunicación se conoce como la personalidad de voz y su credibilidad comunicativa. Hay elementos tímbricos y tonales así como dinámicos en la voz, como la voluntad, la energía y la capacidad de conectar con el otro. Una percepción mas amplia de la función del intérprete no sólo como un mediador de la comunicación sino como un comunicador por derecho propio, que asume responsablemente un determinado papel, podría abrir nuevas vías a la investigación de la calidad objetiva y a la percepción de la misma. Plantearse por el contrario la legitimidad de esa actitud, como hace Gile (15), con todas las consecuencias, incluyendo el reconocimiento de que fidelidad no significa necesariamente integridad del mensaje, no sólo es válido éticamente, sino que podría tener consecuencias en la imagen comercial que proyectamos.

El conocimiento del público destinatario del mensaje del intérprete y de sus expectativas no debería estar ausente ni de la investigación ni del arsenal de recursos de los profesionales. No sólo puede ser distinta la actitud esperada por los oradores (que admiten una mayor "intervención" de los intérpretes en subsanar pequeños errores) que la de los oyentes (que parecen preferir el respeto literal de las palabras del orador, incluyendo sus errores), sino que incluso distintos oyentes, en la misma situación, pueden tener expectativas distintas. Está el caso de una visita a instituciones penitenciarias donde una delegación internacional compuesta mayormente por magistrados formulaban preguntas a los reclusos, no acostumbrados al alto vuelo de su lenguaje y que el intérprete volcaba de un modo mas llano y accesible para los internos. Los miembros de la delegación no fueron unánimes en cuanto al tipo de interpretación preferible en las circunstancias. La línea divisoria se trazó en términos culturales. Los nórdicos estaban por la literalidad, los mediterráneos por la "interpretación". Semejante es el testimonio de Viaggio sobre la preferencia de la delegación china en la ONU de literalidad por encima de la fluidez o el estilo (16).

Conocer el destinatario del mensaje, pasa también por los intérpretes usuarios de interpretación, al apoyarse en un "pivot". Aunque hay coincidencia en que el uso del "relais" debe evitarse en toda la medida de lo posible, es una práctica mas frecuente de lo que se admite. En el SCIC (Servicio Común de Interpretación-Conferencias de la Comisión Europea), donde se organisan del orden de 12.000 reuniones anuales, es habitual con 11 lenguas e incluso con menos y va camino de institucionalizarse con la ampliación. No sabemos, porqué no se ha investigado, si un producto de calidad "ideal" para los oyentes lo es también para los intérpretes que lo usan para producir otra versión.

¿Es mejor una versión "pivot" próxima a la literalidad o mas elaborada en la lengua de llegada? ¿Hay pares de lenguas preferibles? ¿Qué papel juega la proximidad cultural en ese triángulo? ¿Qué extrapolaciones hace sobre el original un intérprete que sigue un discurso en "relais"?¿Cómo se compensa la pérdida de inmediatez? ¿Qué calidades expresivas son preferibles? ¿Cómo conjugar las diferentes necesidades de los usuarios y de los intérpretes en "relais"? Seguramente es un tema que merece mayor atención y del que apenas conozco dos estudios y una conferencia (17).

Ya hemos señalado las expectativas distintas en los medios de comunicación de la interpretación, donde la interacción con el oyente es imposible y el trabajo del intérprete se juzga por comparación a los patrones de calidad expresiva habitual en los locutores o presentadores de los medios y característico además del sello de cada programa: narrativo, descriptivo, argumentativo, etc.

Está por verse cuales serán las expectativas de la interpretación de los usuarios de nuevas tecnologías, video y tele conferencias. La sensación de enajenación y frialdad en la comunicación que testimonian los intérpretes que la han practicado, pueden ser sensaciones compartidas con los usuarios de esos medios. Establecer esas expectativas y arbitrar medios para paliar las dificultades técnicas y afectivo/emocionales de las nuevas condiciones de trabajo, son ya un imperativo.

Cuestiones no lingüísitcas ni expresivas

La percepción de calidad pasa a veces por cuestiones que tienen que ver, como señala Gile (18), con la presentación física del intérprete y su capacidad de integrarse, o mejor dicho de transparentarse, entre el grupo de sus usuarios. Su comportamiento profesional y discreto fuera de cabina, así como dentro de la misma contribuyen a la valoración de la prestación. La llegada de un sonido limpio, sin fragor de papeles, borboteos de agua, carraspeos y el uso del botón de tos, añaden a una imagen profesional. Lo mismo puede decirse del conocimiento de las reglas de protocolo que se dá por sentado en consecutivas de alto nivel, aunque esa enseñanza no forme parte habitual del programa de las escuelas de interpretación.

Todos los conceptos que hemos descrito hasta ahora, y la aspiración de determinar un nivel de prestación de calidad rozan el ideal mas que la práctica. En realidad las dificultades cotidianas de un intérprete tienen también que ver con la calidad del sonido, la ausencia de documentos, la velocidad de los discursos, la frecuente dificultad para ver proyecciones u oradores, los acentos no maternos, los chistes privados, el uso no anunciado de expresiones en otra lengua dudosamente pronunciada, incluso si no es latín etc. Sin embargo la percepción de calidad se vé afectada por esos avatares que resultan difíciles de explicar y suenan indefectiblemente a excusa huera.

Ello no obstante, practicamente no se ha valorado con estudios, la diferencia objetiva y percibida, del trabajo con o sin documentos previos, con o sin preparación previa de los documentos o de la terminología, con lectura de textos o discursos improvisados, etc.

El mayor usuario de interpretación, el SCIC de la Comisión Europea, lleva inmerso desde hace dos años en su propio estudio sobre la calidad del servicio que presta, añadiendo a las de calidad en sentido estricto, consideraciones de coste y gestión, partiendo del supuesto que el logro de la calidad de la interpretación depende igualmente de aspectos organisativos como la programación, la contratación y la selección de personal, y donde el servicio prestado exige un perfecto engranaje operativo, de preparación previa, dominio de la situación sobre el terreno, y evaluación ulterior. Este trabajo aun no concluído contará al parecer con una tipología de sus reuniones mas frecuentes y otros factores e hipótesis que se incorporarán a una matriz final, de cuyos resultados finales aun no se dispone.

Conclusiones

Si bien hay un cierto grado de acuerdo sobre algunos factores que serían determinantes de la calidad en interpretación esperada, como la correspondencia entre el discurso original y su versión, no está claro qué factores influyen en la percepción de esa calidad, ya que los usuarios desconocen la lengua de partida y es difícil establecer ensayos universales para su determinación objetiva. Factores expresivos podrían influir en esa percepción.

La ausencia de consenso entre los intérpretes como entre los usuarios sobre el concepto mismo de calidad dificulta el trabajo. La multiplicidad de situaciones con interpretación aconsejarían la creación de una tipología consensuada y amplia que incluya el trabajo en los medios, el uso de "relais" etc. Las dificultades metodológicas apuntan a la necesidad de un trabajo multicentros y acuerdo sobre los criterios determinantes de la calidad de modo de facilitar su comparabilidad.

La apertura del campo a factores pragmáticos y la incorporación de elementos relativos a la teoría informacional, a la situación comunicativa o incluso a la dinámica de grupos podrían resultar enriquecedores. Las nuevas formas de interpretación e interpretación en los medios podrían servir para extender el ámbito de investigación.

El desarrollo de un volumen de investigación mas amplio o la mera apertura del debate sobre la calidad, serviría para iluminar una cuestión central en la profesión, oscurecida por un consenso sobre su importancia hueco de contenidos, aportaría elementos de juicio nuevos para la práctica profesional, su enseñanza y la proyección de nuestra labor en la sociedad y entre los usuarios.


Referencias

(1) Moser-Mercer, P.:1995, Expectations of users of conference interpretation, AIIC.

(2) Shlesinger et al.1997: Quality in Simultaneous Interpreting in GAMBIER, Y.; GILE, D.; TAYLOR, CH. (eds.) CONFERENCE INTERPRETING: CURRENT TRENDS IN RESEARCH .John Benjamins Publishing Co; Amsterdam/Philadelphia, 123-131

(3) Bühler, H.:1986 , Linguistic (semantic) and extralinguistic (pragmatic) criteria for the evaluation of conference interpretation and interpreters, MULTILINGUA 5 (4):231-235.

(4) Kurz, I: 1989, Conference interpreting user expectations, en HAMOND, D. (ed), COMING OF AGE. PROCEEDINGS OF THE 30TH CONFERENCE OF THE A.T.A., Medford, N:J:: Learned Information Inc., 143-148.

(5) Shlesinger, M.,1994: Intonation in the Production and Perception of Simultaneous Interpretation en LAMBERT, S., MOSER-MERCER, B. (Eds): BRIDGING THE GAP. EMPIRICAL RESEARCH IN SIMULTANEOUS INTERPRETATION, John Benjamins Publishing Company, Amsterdam/Philadelphia, pp 225-236.

(6) Kurz, I,: 1993, Conference interpretation: expectations of different user groups, THE INTERPRETERS' NEWSLETTER 5: 13-21.

(7) Marrone, S.: 1993, Quality, a shared objective, THE INTERPRETERS' NEWSLETTER 5, 35-41.

(8) Kopczynsky, A.: 1994, Quality in conference interpreting:some pragmatic problems, en SNELL-HORNBY, M., PÖCHHACKER, F., KAINDL, K. (ed.), TRANSLATION STUDIES: AN INTERDISCIPLINE, Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins, 189-198.

(9) Moser-Mercer, P.:1995, Expectations of users of conference interpretation, AIIC.

(10) Kurz, I., Pöchhacker, F.: 1993, Conference interpretation: expectations of different user groups, THE INTERPRETERS' NEWSLETTER 5, 13-21.

(11) Pöchhacker, F.: 1994, Quality assurance in simultaneous interpreting, en: DOLLERUP, C. , LINDEGAARD, A. (eds.), TEACHING TRANSLATING AND INTERPRETING 2, INSIGHTS, AIMS, VISIONS Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins, 232-242.

(12) Gile, D.: 1983, Aspects méthodologiques de l'évaluation de la qualité du travail en interprétation simu ltanée. META, Vol.28, Nº3, 236-243.

(13) Stenzl, C.: 1983, SIMULTANEOUS INTERPRETATION - GROUNDWORK TOWARDS A COMPREHENSIVE MODEL, M.A. thesis, Birkbeck College, University of London, inédita.

(14) Collados Aís, A.:1998, LA EVALUACIÓN DE LA CALIDAD EN INTERPRETACIÓN SIMULTÁNEA. LA IMPORTANCIA DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL. Granada, Editorial Comares.

(15) Gile, D.: 1995, La qualité en interprétation de conférence, en REGARDS SUR LA RECHERCHE EN INTÉRPRETATION DE CONFERENCE. Lille, Presses Universitaires.143-166.

(16) Viaggio, S. : citado por Shlesinger et al. 1997: Quality in Simultaneous Interpreting , Ibid.

(17) Mackintosh, J.: 1983, RELAY INTERPRETATION: AN EXPLORATORY STUDY. University of London, M.A. thesis, inédita.; Fleming, D.: 1994, Survey of Interpreter Attitudes to Relay, SCIC, European Commission, inédito, citado por Mackintosh, J. , Relay Interpretation: some qualitative and quantitative findings, en Kahane, E. (ed.),1994 ACTAS DEL SEMINARIO: EL INTÉRPRETE COMO COMUNICADOR, La Coruña, Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, inédito.

(18) Gile, D.: 1995, La qualité en interprétation de conférence, Ibid.



Recommended citation format:
Eduardo KAHANE. "Algunas consideraciones sobre calidad en interpretacíon". israiic.co.il May 13, 2000. Accessed November 15, 2018. <http://israiic.co.il/p/198>.